lunes, 13 de agosto de 2012

Bésame.

Hay besos apasionados, llenos de nostalgia, mojados, besos con nata, con chocolate, besos dormidos, besos rápidos, besos que, en un solo segundo, te hacen sentir que eres el centro del mundo, besos que duran hasta el amanecer, besos llenos de amor...  Ese amor que te hace enloquecer. Esos besos que te hacen olvidarte de todo, besos que hacen que respires aire mil veces respirado, que te ahoguen y hagan que tu alma cante de plenitud y tranquilidad. Podría pasar una eternidad besando a mi amor. Una eternidad sintiendo sus suaves y finos labios contra los míos. Una eternidad sintiendo su amor. Una eternidad saboreando sus besos, dejándome llevar... Sus besos me hacen feliz. No hay nada mejor que un beso suave, que llega poco a poco, haciendo que nuestras respiraciones se rocen, y que nuestros ojos llenos de ardiente fuego, se perforen con sus miradas mutuamente, mientras nuestros labios se tientan, para llegar, por fin, al dulce beso. 
Si tú dices ven, yo voy. Si tú dices bésame, te entregaré mi alma con cada beso. Te quiero, B. 

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